18/06/2026
Cada canal de comunicación que utiliza su empresa es una puerta de entrada potencial para los ataques. 

Brasil registró 315 mil millones de intentos de ciberataques en 2025 y representó el 84% de todos los ataques dirigidos a América Latina. Estos datos, publicados por Fortinet, ya no son un tema exclusivo del sector de TI. Por lo tantoSe convirtió en un tema de conversación entre los directores ejecutivos.

Lo que muchas empresas aún no han comprendido es la conexión directa entre este escenario y los canales de comunicación que utilizan a diario. WhatsApp corporativo, correo electrónico, telefonía, plataformas de atención al cliente: cada uno de estos puntos de contacto es, simultáneamente, una fuente de ingresos y un factor de riesgo. De ese modo, invertir en seguridad en la comunicación corporativa Se volvió vital.

¿Por qué Brasil es un objetivo prioritario para los ciberataques? 

La combinación de factores que hace que el entorno brasileño sea especialmente atractivo para los ciberdelincuentes no es una coincidencia. Al finalEl país cuenta con un alto volumen de transacciones digitales y una de las mayores bases de usuarios conectados de América Latina. AdemásSin embargo, en muchos casos, existe un bajo nivel de madurez en materia de seguridad, especialmente en las pequeñas y medianas empresas (PYME).

Este último punto es el más importante. Las grandes corporaciones invierten en una infraestructura de seguridad sólida. Por otro ladoLas pymes, que representan la mayor parte del panorama empresarial brasileño, suelen operar con sistemas obsoletos. Funcionan sin autenticación multifactor, sin políticas de acceso claras y sin monitorización continua.

Para el ciberdelincuente, por lo tantoEsta es la combinación ideal: alto potencial con baja resistencia.

El problema específico de los canales de comunicación corporativa. 

La comunicación es el canal por donde fluye la información más sensible de una empresa: datos de clientes, negociaciones en curso, contratos, acceso a sistemas internos. Y es precisamente por eso que los canales de comunicación se han convertido en una prioridad. 

Cada canal no integrado y no supervisado representa una vulnerabilidad: 

WhatsApp Business sin control de acceso: Cuando los empleados utilizan números personales para atención al cliente, la empresa pierde la trazabilidad, el historial y cualquier capacidad para controlar la información compartida. Si este dispositivo se ve comprometido, los datos de los clientes y las transacciones completas quedan expuestos. 

Correo electrónico sin autenticación multifactor: Los ataques de phishing se dirigen específicamente a las cuentas de correo electrónico corporativas. Unas credenciales comprometidas pueden otorgar acceso a todas las comunicaciones de la empresa, incluidos archivos adjuntos, propuestas e información financiera. 

Sistemas telefónicos antiguos sin cifrado: Los sistemas PBX físicos y las líneas analógicas tradicionales no se diseñaron priorizando la seguridad. La interceptación de llamadas, el acceso no autorizado al sistema y el fraude en la facturación son vulnerabilidades reales en este entorno. 

Integraciones entre plataformas sin gobernanza: Cuando los sistemas se comunican sin criterios claros de autenticación y permisos, una vulnerabilidad en un punto puede comprometer a todos los demás. 

Una empresa que se digitaliza sin estructurar la seguridad crea dos problemas al mismo tiempo. 

Esta es la paradoja a la que se enfrentan muchas empresas en la transformación digital: al expandir los canales e integrar los sistemas, ganan eficiencia operativa y, simultáneamente, amplían su superficie de ataque sin darse cuenta. 

La digitalización, acelerada por la pandemia y mantenida por el auge del trabajo híbrido, creó un entorno en el que muchas empresas añadieron herramientas rápidamente, sin tiempo ni planificación para estructurar la seguridad de dichas herramientas. 

El resultado es una operación que funciona bien cuando nada sale mal, y que se vuelve altamente vulnerable en el momento en que alguien intenta explotar las lagunas. 

La integración entre tecnología, procesos y personas es fundamental. Ninguna tecnología puede compensar la ausencia de una cultura de seguridad. Un sistema de cifrado de última generación no protegerá a una empresa cuyos empleados compartan contraseñas a través de WhatsApp. 

¿Qué debería incluir una estrategia de seguridad de las comunicaciones corporativas? 

La seguridad en los canales de comunicación no es un proyecto puntual. Es una decisión de gestión que debe incorporarse de forma continua a las operaciones. 

Los elementos esenciales de esta estructura incluyen: 

Centralización y trazabilidad: Todos los canales de comunicación corporativa deben centralizarse en plataformas que registren cada interacción, controlando quién accede a qué y cuándo. Esto cumple con los requisitos de seguridad y con la Ley General de Protección de Datos (LGPD) de Brasil. 

Autenticación y control de acceso: Se deben establecer políticas claras sobre quién puede acceder a qué sistemas, con la autenticación multifactor como opción predeterminada, y no como excepción para roles específicos. 

Monitoreo continuo: Identifique las amenazas en tiempo real, no después de que el daño ya esté hecho. Esto incluye monitorear el comportamiento anómalo en los sistemas, no solo la protección perimetral. 

Treinamento de equipe: La mayoría de los ataques exitosos explotan el error humano. El phishing, la ingeniería social y las contraseñas débiles son los puntos de entrada más comunes, y todos dependen del comportamiento humano para funcionar. Aproximadamente el 80 % de los ataques exitosos explotan fallas de seguridad básicas que una capacitación adecuada evitaría. 

Cumplimiento de la LGPD (Ley General de Protección de Datos de Brasil): El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) tiene implicaciones directas en la forma en que los datos de los clientes se transmiten a través de los canales de comunicación. Las empresas que no cumplen con la normativa se enfrentan a riesgos regulatorios, además de los operativos. 

El coste de ignorar este problema. 

Los datos globales muestran que aproximadamente el 60 % de las pequeñas empresas cierran sus puertas a los seis meses de sufrir un ciberataque importante. El impacto no es solo financiero, sino que también afecta a la reputación, las operaciones y, en el caso de filtraciones de datos de clientes, a los aspectos legales. 

Para las empresas B2B, también existe un coste comercial directo: los clientes corporativos evalúan a los proveedores en función de la madurez de su infraestructura de seguridad. En los mercados regulados, el cumplimiento de las normas de seguridad es un requisito indispensable. Las empresas que no demuestran una gobernanza técnica sólida pierden contratos incluso antes de presentar una propuesta. 

La pregunta que revela el estado actual de seguridad en su empresa. 

¿Cuándo fue la última vez que su empresa realizó una evaluación de vulnerabilidades de los canales de comunicación que utiliza actualmente?

Si la respuesta es difícil de recordar, ese es el punto de partida más urgente. El objetivo no debería ser instalar más herramientas, pero si Mapear lo que ya existe, identificar las deficiencias y construir una defensa sólida.

Em resumo, una seguridad en la comunicación corporativa No es un proyecto secundario de la transformación digital. Es, necesariamente, su base.

¿Te gustó el contenido?
📢 Comparte con tu red y sigue el blog de Nextcomm Para obtener más información sobre la inclusión y la inversión de impacto.

Nuevo contenido

Hable con nosotros

Al rellenar la información, Serás redirigido a WhatsApp. Al hacer clic para chatear, aceptas nuestros Políticas de privacidad e Condiciones de Uso.